São Paulo / Agencia de Noticias RAM
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| Foto / RAM |
María Ester nunca olvidará aquel 2 de julio de 1994 en Los Ángeles. Era de madrugada, a esas horas en que el teléfono sólo suena cuando hay urgencias. Tardó en atender y, cuando lo hizo, sintió un nudo en el pecho. La voz temblorosa de Barrabás Gómez desde Colombia hizo el resto. “María, les tengo una muy mala noticia. A Andrés… a Andrés lo mataron”.
Para el mundo del fútbol, Andrés era el talentoso defensor del Atlético Nacional de Medellín y la selección colombiana. Pero para María Ester, y el resto de la familia Escobar, el jugador de 27 años representaba mucho más. “Era nuestro hermanito, nuestro orgullo”, cuenta con un dejo inconfundible de nostalgia a FIFA.com.
