Cuando nosotros los abogados nos empezamos a formar como juristas modernos en el pregrado, se nos presentan materias que coloquialmente llamamos “cocos o galletudas” por la cantidad de fórmulas, actores, principios e interpretaciones que en la mayoría de las ocasiones como disciplina blanda se presentan para confusiones subjetivas. Tales materias son lógica jurídica, hermenéutica jurídica o filosofía del derecho.
Quizás cuando vamos madurando en la profesión ya sea como litigantes, asesores, servidores públicos, gerentes, operadores judiciales etcétera, entendemos la importancia y relevancia de haber puesto atención a esos profesores cuya mayoría se distinguían por usar gafas grandes fondo de botella, pantalones anchos, camisas clásicas, caminados gachos tipo gargamel y un tono entre intelectual sumido aunado a prepotencia catedrática por el grueso de la materia.
