En 2001 se hicieron amigos. Fue cuando Robin Williams visitó la Fundación Gorila en California, dedicada al cuidado de este tipo de animales en peligro de extinción y conoció a Koko, el símbolo de la institución. La ONG tiene como objetivo la comunicación con los simios mediante el lenguaje de señas, experiencia a la que fue invitado el genial actor hace 13 años.
Los responsables de la Fundación Gorila contaron mediante un comunicado cómo se enteraron y cómo fue la reacción de Koko al informarle de la trágica noticia que sacudía no sólo a su ONG, sino a todo el mundo artístico.
