El poderoso partido conservador (antes y ahora) se siente manoseado por el expresidente Uribe y engañado por el presidente Santos. El toqueteo no le gusta a nadie decente y menos a éste que se declara pudoroso defensor de las costumbres cristianas.
Por eso sus indefiniciones de hoy. Por eso el dilema de ser pareja de uno y otro en las elecciones presidenciales que se avecinan.
