Es cauto y silencioso, no mira fijo a los ojos mientras responde los interrogantes y su rostro pareciera perderse en el horizonte, pero tiene a "Jesús" como testigo único de sus acciones, según asegura de manera constante en la entrevista.
Usa ropa de finas marcas y cómodas, y camina con ese extraño aire de "Un decidido debutante actor de la política regional". Al lado está ella, su amable e inseparable esposa Irma Noreña, quien observa con discreción, pero sin perder detalle alguno, como se desarrolla esta entrevista. Se ven con un aire nuevo, unidos y firmes en sacar adelante su nuevo proyecto político de la aspiración a la Cámara de Representantes por el Partido Conservador de Risaralda.