Un grupo interdisciplinario encabezado por el alcalde Diego Ramos, funcionarios de la Oficina Municipal de Prevención y Atención de Desastres, Ecopetrol y Defensoría del Pueblo verificaron de primera mano la denuncia realizada por la comunidad de la vereda la Esperanza sobre la presencia de un fuerte olor a combustible.
Fue así como se determinó que la afectación obedece a la instalación de una válvula ilícita, cuya sustancia colmató el terreno, por ello sigue habiendo presencia de combustible, contaminando directamente la fuente hídrica.