Investigar sobre nuevas alternativas de producción agrícola en el renglón de las medicinales es uno de los objetivos del Grupo de Investigación Agronómica en Plantas Medicinales Aromáticas y Fitofármacos GIAMAF del programa de Agronomía de Unisarc, con sus estudios agronómicos de cultivos como cidrón, oruzú, albahaca canela y anamú inicialmente.
“Se tiene, como base de dichos estudios, un banco genético distribuido en cerca de 1000 m2 con cerca de 65 especies de plantas medicinales y dentro del proceso inicial se han seleccionado algunas especies que pueden tener potencial, para hacerles seguimiento agronómico a nivel de cultivos”, explicó Hernán Giraldo, docente investigador de GIAMAF.
Así mismo, la fertilización se ha evaluado utilizando diferentes dosis de materia orgánica procedentes de lombrinaza a partir de pulpa de café puesto que el objetivo es contribuir a los procesos de producción agroecológica utilizando recursos de la zona que aseguren buenos resultados. De este trabajo se viene haciendo una réplica en el municipio de La Celia, Risaralda.
Igualmente se realizó una valoración de la entomofauna, es decir, la población de insectos asociados a los policultivos de esta especie que se tienen en la granja de Unisarc, “encontrando que a nivel del cultivo habían alrededor de 80 especies de insectos asociados al mismo y cerca del 30% de ellos eran benéficos, ese es un dato muy interesante que nos va dando luces de las posibilidades que tienen estos cultivos y de la bondad que ofrecen estos agroecosistemas cuando se hace un manejo integral.
El profesor explicó que el cidrón tiene un potencial importante ya que posee alrededor de 50 tipos de aceites esenciales o metabolitos, entre los que hay tres de gran potencial en el mercado: Geraniol, Citral y Linalol, los cuales son de alta calidad y utilizados especialmente en perfumería, aromaterapia, industrias cosmética y condimentaria. “Estos aceites tienen importancia como plaguicidas biológicos y como desifectantes, ya que son bactericidas y tienen efectos fungicidas. Otro aspecto fundamental por el cual es apetecido a nivel mundial en la industria farmacéutica es porque es un medicamento que es utilizado como calmante, de hecho ha sido aprobado por el Invima para ello”, afirmó Giraldo.
De igual forma, en orozú se han hecho trabajos de propagación y fertilización con pulpa de café procesada por la lombriz de tierra, “es una especie que también tiene un potencial en la zona, es nativa y del mismo grupo del cidrón, también venimos analizando la albahaca canela que es una planta de tipo arbustivo que se adapta muy bien a nuestras condiciones, muy apetecida por sus bondades, por la calidad de la bebida como te y las posibilidades en la cosmética y la medicina”.
Otra especie que será objeto de estudio por parte del GIAMAF es el anamú, planta a la que se le han visto algunas posibilidades para el tratamiento de enfermedades de tipo cancerígeno y que en nuestro medio es silvestre, los agricultores muchas veces la consideran como una maleza.
“Se espera que los trabajos de investigación arrojen datos importantes para suministrarles a los agricultores en cuanto a las prácticas más adecuadas de estos cultivos. Hay otras especies que tenemos pendientes para iniciar trabajos en ese mismo sentido y para hacer réplicas en diferentes zonas, muchos de estos recursos fitogenéticos son silvestres y pueden tener un potencial hacia el control y el efecto alelopático sobre diferentes problemas sanitarios, pueden proteger otros cultivos, eso es lo que tenemos que aprovechar”.
Uno de los aspectos que el grupo ha querido comenzar a difundir es que las plantas medicinales deben manejarse en policultivos. Además, el grupo ha incursionado es en el rescate de conocimientos tradicionales sobre las diferentes especies incluidas en el banco genético. “La desaparición de muchos de esos conocimientos tradicionales es una de las dificultades que tenemos con respecto a los recursos genéticos, parte de lo que es el banco de plantas medicinales es precisamente preservar muchos de los recursos genéticos alrededor de las plantas medicinales que están en peligro de desaparecer y que como no lo conocemos tampoco los vamos a apreciar en ese sentido y tampoco los vamos a proteger”.
La idea, según explicó el profesor, es tener conocimientos que puedan ser transmitidos a los agricultores y que a su vez le aporten a la cadena productiva de plantas medicinales que está en proceso en el departamento. “En la zona y en varias regiones del país se viene generando una expectativa enorme frente a la conformación y consolidación de la cadena productiva de plantas medicinales y aromáticas, hay que contribuir fuertemente desde la academia en la parte agronómica y si queremos pensar en este como un renglón potencial necesariamente hay que abordar otro campo que es el de la transformación y de la industrialización para que los productores no se dediquen simplemente a producir una materia prima sino que le generen valor agregado al producto y puedan percibir unos mejores ingresos”.
El grupo GIAMAF está conformado por los docentes de UNISARC Carolina María López Flórez, Hernán Giraldo Gómez y Carlos Eugenio Ocampo Ramírez y viene trabajando en procesos de investigación relacionados con las plantas medicinales, desde hace tres años.
En ese sentido, el grupo ha realizado tres trabajos de investigación con cidrón. Uno de ellos fue el establecimiento de un protocolo de propagación in vitro, debido a que esta especie tiene dificultades para su reproducción sexual, “lo cual se constituye en una alternativa interesante porque ayudaría a producir materiales de mejor calidad y cultivos más homogéneos en su producción”, manifestó el docente.
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