Entre las supuestas irregularidades que llamaron la Contraloría Distrital está la contratación de un chamán al que se le pagaron 4 millones de pesos por un supuesto ritual para que ese día no lloviera. Y en efecto, no llovió.
Viáticos sin aparente justificación, contratos para suministros de comida por 20 días, cuando el evento duro solo uno; e incluso el pago de los impuestos a los contratistas hacen parte de la lluvia de anomalías.
La directora del IDRD durante la administración anterior Ana Camacho, deberá responder en este proceso fiscal que abrió la Contraloría de Bogotá.

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