Entre las supuestas irregularidades que llamaron la Contraloría Distrital está la contratación de un chamán al que se le pagaron 4 millones de pesos por un supuesto ritual para que ese día no lloviera. Y en efecto, no llovió.
Viáticos sin aparente justificación, contratos para suministros de comida por 20 días, cuando el evento duro solo uno; e incluso el pago de los impuestos a los contratistas hacen parte de la lluvia de anomalías.
