Por el temido narcotraficante y ex jefe paramilitar el Gobierno ofrecía hasta 400 millones de pesos como recompensa. Contra Ovidio Isaza, capturado por la Policía Nacional, pesan tres órdenes de captura por homicidio, concierto para delinquir y desaparición forzada
Este individuo, quien llegó a tener bajo su control el 65 por ciento de las Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio, conformó una poderosa estructura narcotraficante con injerencia en Puerto Boyacá, La Dorada, La Victoria, Samaná, Fresno, Honda, Mariquita, Puerto Nare y Puerto Triunfo, donde finalmente fue localizado por Comandos JUNGLA de la Dirección Antinarcóticos.
En el sitio se presentaron fuertes enfrentamientos entre las unidades policiales y los delincuentes que custodiaban a alias “Roque”, quien a la postre fue detenido junto a siete de sus lugartenientes, en tanto que otro fue neutralizado en medio de los disparos. En este momento se investiga si dos de los capturados, identificados como Alexander Isaza Noreña e Iván Darío Gómez Holguín, son familiares del objetivo.
Ovidio Isaza Gómez, paradójicamente oriundo de la misma región donde terminó su carrera criminal en las últimas horas, tiene tres órdenes de captura en su contra por homicidio, desaparición forzada y concierto para delinquir, a la vez que se adelantan otros tres procesos en su contra por tráfico de estupefacientes y hurto agravado.
“Roque”, principal promotor de la siembra de cultivos ilícitos en el Magdalena Medio y líder del tráfico de estupefacientes desde Turbo y Necoclí hacia el exterior, empuñó las armas a partir de 1990, cuando su padre decidió enfrentar a Pablo Escobar Gaviria para evitar su destierro y vengar el asesinato de su hijo John Isaza Gómez y cinco de sus sobrinos, así como el secuestro de varios allegados por el Cartel de Medellín. Más adelante participó en algunos negocios de la mafia junto a Gonzalo Rodríguez Gacha, alias “El Mexicano”. Luego intentó disputar sin éxito el dominio de algunas Comunas en el Valle de Aburrá, siendo derrotado por alias “Don Berna”, tras lo cual se refugió en sus antiguos feudos, consolidando una estructura que además es responsable de homicidios selectivos y extorsiones a ganaderos, comerciantes y mineros.
A la organización encabezada por Ovidio Isaza (cuya recompensa había sido fijada en 400 millones de pesos), la Policía Nacional le ocupó y destruyó ocho laboratorios para el procesamiento de alcaloides, donde se logró la incautación de más de una tonelada de clorhidrato de cocaína y 8.570 kilogramos de insumos sólidos.


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