Esa misma empresa antes de engullirla, la despedazaron. Se la devoraron varios gobiernos.
El ex congresista Octavio Carmona recuerda – con su infaltable memoria de elefante - que esa misma empresa que no “ tiene ni Dios ni ley en la ciudad”, fue la misma que dijeron que no la iban a vender.
Mintieron. Porque el descarado negocio que se hizo pasó de unas manos a otras de forma grosera. Con el tiempo se demostró que se hicieron a la misma con la cédula vieja. Otros se quedaron con el negocio en la lucha de poderes abierta. La verdad todavía no la han contado y nos la deben.
Esa entidad, la fueron desapareciendo hasta llegar a los límites de ser una historia oscura.
Detrás de ellos, la historia sigue diciendo que el imperio de los Nules estaba detrás de ese “negocio de poca monta”. Ligados a testaferrato, carrusel, lavado de activos.
Asociado a lo escabroso.
Traigo esto a cuento hoy con dolor de ciudad: ha sido valiente el Contralor de Pereira, Josè Nelson estrada, en hurgar la pus de una entidad que se niega a dejarse esculcar sabiendo que tiene el 51 por ciento. Son ultra poderosos y todo lo resuelven a punto de demandas. De negar información, de no permitir que toquen su sagrada corona. Hicieron hasta lo imposible para que un ex gerente se tomara el “trabajo repudiable” de ir al Concejo. No tenían por qué hacerlo como suena su especial partitura de quienes en verdad son amos de la joya de la corona. Nadie la quiere limpiar porque en vez de brillarla la opacan. Le pelan el cobre.
Hoy, llaman a declarar al Contralor como si fuese un fulano de tal que se atreve a reclamar por todos los ciudadanos, dolientes de una empresa que en el pasado y con mayúsculas, fue PATRIMONIO.
Nos acostumbramos con dolor a creer que Patrimonio es guaca, botín, patraña, piratas modernos disfrazados, asalto de una ciudad que la arrojan por el tobogán. No es así.
Hoy la ciudad toda, sin distingos, debe levantarse para proteger al Contralor que quieren silenciar. No he visto al Concejo salir en su defensa. Tampoco al grupo en nombre de quien fue electo en ese órgano de control valeroso y que la devolvió la honra, la dignidad, a esa saqueada entidad por ciertos contralores inmorales que pasaron dejando ruina en los recursos públicos. Los gremios barrigones duermen la lujuria del confort.
La Asamblea, levita en el trance de un presidente fallido que no despierta. Seguimos en la nebulosa.
Los invito para que nos levantemos y protejamos la majestad de esta Contraloría que trata de coger vuelo. ¿Cómo es posible que ahora nos quieran pasar cuenta de cobro y todo tan callados? ¿Cuáles son los resortes éticos de una sociedad que calla? ¿Por qué siendo sujeto de control, no se puede hacer? Algo grave pasa con la complacencia siniestra de muchos. La entidad en comento debe revisar el embrujo que la posee y que no logra desligar del pasado que la acompaña. No es mucho pedirles sino un acto de decencia con quienes somos mercado.
Estamos a tiempo y propongo un hashtag #DEFENDAMOS AL CONTRALOR
La ciudad no puede caer tan abajo. Tampoco, ser el espejo roto que desnuda el terror y como pasante nos encima la amenaza. O, la demanda.

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