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| Carlos Alfredo Crosthwaite Ferro COLUMNISTA. |
Uno de los capítulos más oscuros en la larga cadena de privatizaciones que han emprendido los alcaldes de Pereira desde 1998, es sin lugar a dudas la capitalización de la Empresa de Energía de Pereira en un 49% y la entrega de su control por 21.000 millones de pesos al consorcio de los RIOS VELILLA y los NULE, acción manipulada y finiquitada por el Alcalde ISRAEL LONDOÑO.
No solamente se pusieron a los pereiranos a un abuso permanente y sistemático por parte de sus nuevos accionistas, pues no solamente se aumenta de manera abusiva el costo unitario de la energía, sino que se han venido estableciendo decisiones que afectan los derechos y los ingresos económicos de todos nosotros.
A lo anterior hay que agregar la falta de garantías procesales en las peticiones, quejas y reclamos presentados por los usuarios, pues no se resuelven en derecho, y lo más grave, se viene negando la posibilidad de elevar la reposición y en subsidio la apelación ante la Superintendencia.
Debemos agregar otra de las consecuencias más gravosas de la capitalización a que nos sometió Israel Londoño, violando claros derechos constitucionales, y fue la perdida de centenares de puestos de trabajo y el remplazo de otros por personal venido de Ibagué y Bogotá, remplazando el conocimiento y mano de obra de los pereiranos.
A la par se cedió el derecho y el deber de controlar y auditar de manera oportuna y transparente las actuaciones de los funcionarios y el giro de los negocios y gastos en que incurre la empresa, en desarrollo de sus operaciones. No sabemos los pereiranos como se maneja el 51% de nuestro patrimonio en esa empresa. No nos equivocaríamos, si expresáramos que tienen más conocimiento los NULE, hoy detenidos en el pabellón de máxima seguridad de LA PICOTA, que nosotros.
Lo anterior queda demostrado con la denuncia que le elevaron los RIOS VELILLA al Contralor de Pereira, por intentar, óigase bien, pretender auditar y vigilar el estado de nuestro patrimonio. Pero lo más grave de todo esto es el mutismo del Alcalde, y de las demás autoridades locales sobre este desafuero de los socios que nos consiguió Israel Londoño. Me parece necesario convocar a los pereiranos a que cerremos filas alrededor del Contralor Municipal, y exigir de la Contraloría General de la Nación y de la Procuraduría, acciones que permitan defender nuestro derecho a que se certifique que nuestros organismos de control pueden vigilar nuestro patrimonio.

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