El pago anunciado desde diversas orillas, es una forma de corrupción al elector. Se están ofreciendo desde 30 mil, 40, hasta 50 mil pesos y en varios casos el almuerzo incluido para servir como testigo electoral en la jornada electoral al Congreso.
Corre mucha plata para “envenenar” al cliente. Se lo pelean para hacerse al servicio de grandes listados. Hace parte de la marrulla electorera que circula con cara de ahorrador feliz.
El desfile es grande en la práctica de este detestable ejercicio que corrobora que partidos organizados no existen. Son fábricas electorales que producen – compran – votos.
La ley colombiana, tipifica 11 delitos electorales, de los cuales, 8. Contemplan pena mínima superior a 4 años. Sin derecho a excarcelación.
Que se recuerde poco se aplica: solo se queda en “quejas por presuntos…”.
Nos acostumbramos que de allì no se pasa la raya invisible de abrir pero no cerrar investigación con responsables.
Es recurrente escuchar – como ya se presentó en La Virginia – la denuncia por trashumancia electoral. Igual que en Dosquebradas por la supuesta entrega de un considerable número de viviendas a desplazados. Los mercados sociales y el anticipo de entrega de subsidios.
¿Los censos electorales están inflados?
En los Comités electorales, las denuncias no paran: el surtido crece desde la intervención de funcionarios utilizando recursos públicos para favorecer a los candidatos de sus preferencias, exclusión de programas como políticas públicas que generen rentabilidad electorera hasta los “chorros” de recursos en el ego de candidatos opacos – la mayoría de ellos - que solo aparecen en la lluvia celestial del voto.
En esto hay alcaldes que han pasado la línea. La Procuraduría está en deuda en actuar y no seguir con la reunionitis aguda que enferma. Que no genera confianza y desestabiliza.
Otros se deslizan en el fraude en la inscripción de cédulas, en la corrupción creciente de sufragante, en la retención y posesión ilícita de cedulas y voto fraudulento que nutren el caldo electoral, como bien lo tiene identificado la Misión de Observación Electoral.
No es un secreto y nada nuevo: la compra y venta de votos a lo largo de nuestro territorio.
A ello se suma: directorio – fachada. ¿Hay recursos extras en la campaña política en Risaralda? En muchos municipios, incluido Pereira, el billete altera el certamen democrático.
En un despacho citado por la internacional agencia de Noticias EFE, corrobora: “La semana pasada, la Misión de Observación Electoral (MOE), señaló que el fraude electoral en Colombia ha mutado de la relación con los grupos paramilitares al clientelismo con el poder económico, legal o ilegal•.
Agregaríamos que el auge del microtràfico ha estimulado otras fuentes de poder político en apoyos reales en esta campaña política. El auge de pandillas va relacionado con las crecientes “droguerías” que circulan en barrios, veredas, calles y carreras del Risaralda. La drogadicción es un escándalo.
Por eso más que el voto en blanco, se hace necesaria la presencia de la gente mirando y revisando quienes han actuado con responsabilidad por Risaralda. Se ejerce ciudadanía, votando bien.

No hay comentarios:
Publicar un comentario