A esta altura de la vida, cuando unas han sido de arena y otras de cal, con las veleidades propias del trajín cotidiano, creíamos haber perdido la capacidad de sorprendernos, sobre todo porque aprendimos a interpretar las situaciones dependiendo de su origen.
Llegó a nuestras manos un ejemplar del periódico PRIMERA PLANA, edición correspondiente a enero-febrero de 2014. Leyéndolo, después de mucho tiempo nos volvimos a sorprender, por el artículo denominado Confidenciales, ¡Alta tensión!, contenido en su página 21.
Pero aquel periodismo ramplón, sarcástico, amarillista, como la diatriba contenida en el artículo mencionado de Primera Plana, lo que logra en el lector es incertidumbre frente a lo aseverado y asco por los términos peyorativos utilizados para descalificar a sus “víctimas”. Y lo decimos no sólo por a quienes se refiere, seres humanos que, como todos los demás, merecen respeto. No queremos decir que no se haga la denuncia de sus hechos dolosos o culposos, si los ha habido; pero que si la hace, sea sin temeridad, sin agravios, sin parcialidad, sin desprestigio a priori. “Por sus hechos los conoceréis”, así que uno mismo se desprestigia. Pero en este caso ¿quién desprestigia a quién? Si un periodista calumnia, injuria, ofende, descalifica, a un ciudadano o ciudadana, no nos importa de la corriente político-partidista a la que pertenezca, queda expuesto a demandas penales donde sólo podrá apelar a “exceptio veritatis” (excepto verdad), para salvar su integridad profesional.
Frases como: “porque es negro y habla”, de suyo discriminatoria racialmente; “cebollero de Guática”, término peyorativo para quienes cultivan esta liliácea, actividad lícita y digna que nos permite condimentar los alimentos, ¿qué pensarán ahora los cultivadores o comercializadores de cebolla de Guática, de La Bella, de Aquitania?; “hembrita” ¡por Dios, qué manera de descalificar a una mujer!; “…uno de los discípulos del diablo, ideólogo y brazo derecho del patrón del mal”, por partida doble ofende gravemente y pretende desprestigiar a dos personas que creemos honorables e inocentes, hasta que el columnista, ante la autoridad judicial, demuestre lo contrario. “exceptio veritatis”. Debe dar gracias que, a quien se refiere, no es en verdad el “patrón del mal” porque su destino sería otro. Estos, a quienes se refiere, con toda seguridad apelarán en defensa de su honor y dignidad, a la legalidad en los estrados judiciales.
Qué bueno que este columnista practicara, antes de escribir sus artículos, lo que nos enseñaron hace muchos años en el colegio: la mayéutica. Ahora entendemos mejor la afirmación de Vicky Dávila, refiriéndose a sus colegas de radio: “periodistas periodistas”.
En conclusión: ¿por qué el nefasto artículo mencionado, variedad de “sicariato moral”, destila tanto odio? Presumiblemente porque quienes son sujetos de sus agravios, personas naturales o jurídicas, no han pagado pautas publicitarias al Periódico PRIMERA PLANA.
GAZAPOS.
Con todo respeto señalamos algunos gazapos de columnistas del periódico RISARALDA HOY. A veces por la premura y oportunidad de la noticia, se nos pasan errores menores pero que es bueno comentar para que se corrijan en otras oportunidades.
MERMELADA POLÍTICA/ PROVOCACIONES: “…añadió en medio de los victores de sus seguidores…” Lo correcto es vítores. Le sobra la “C”.
SABLAZOS: FUNCIONARIO MENTIROSO: “Juan Carlos Valencia Montoya, el más peor de la historia…” Incorrecto: más peor. Lo correcto es: PÉSIMO, que es el superlativo de peor.
CÁMARA INFRAGANTI/ “El concejal que se reveló al Senador Sammy Merheg…” Error de “B”. Probablemente se trata de un “lapsus” de escritura, porque en el texto que desarrolla la noticia está correcto el término. Reveló significa que descubrió, mostró, manifestó; mientras que REBELÓ, indica que se negó a obedecer, que se resistió a algo, para el caso; porque también es alzarse violentamente contra alguien o algo.
Pido a mis amables lectores perdón por mis gazapos.
SERVICIUDAD DEMANDADA
Resulta enormemente preocupante la situación de SERVICIUDAD si la Superintendencia de Industria y Comercio la sanciona con una multimillonaria multa, como alrededor de $60 mil millones. Prácticamente la quiebra o la deja en grave insolvencia, que podría llevar a su liquidación. Y, muy seguramente, la más beneficiada sería la Empresa de Servicios Públicos demandante: ACUASEO, que como se sabe es propiedad de la familia Gaviria.
El gerente de SERVICIUDAD, Carlos Andrés Vega Ortiz, también sería multado con $1.200 millones.
Y todo esto ¿por qué? Por la prepotencia y arrogancia del Gerente Vega que arrojó al abismo a nuestra Empresa, que -desde un tiempo atrás a ahora- se venía consolidando económicamente y mejorando su misión. Roguemos a Dios que SERVICIUDAD EPS no sea multada.

Dr. Piñeros... que tristeza que inicie su articulo criticando un periódico como "Primera Plana" y termine el mismo, cayendo en la misma conducta que se esta criticando.... lo invito a que conozca de fondo las razones de la investigación de a SIC, y luego si haga los comentarios que a bien tenga, pero que sean apegados a la realidad ... Att. Carlos Andres Vega
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