OPINIÓN / ¡A trabajar por Risaralda!


Se apresta el Congreso de Colombia, a iniciar un nuevo periodo legislativo.

Mucho espera Risaralda de sus nuevos Congresistas. Cuatro repiten (Senadores Merheg y Soto; parlamentarios Burgos y Patiño) y dos más se estrenan con la casaca azul (Salazar – Rivera)

Muy pocos entregan balance de lo actuado. Pero consideramos que fuera de hacerlo, debía el elector hacer exigencia de sus resultados. El voto que pide cuentas y responsabilidad social –política. No puede el primario seguir repitiéndose en las urnas sin ver lo actuado. Convertidos en burla y en negocio.

En un remolino siniestro que todo lo hunde y continua en una espiral siniestra.

Pocos de ellos trabajan por la región. Otros se dedican a sus negocios particulares como si se tratase de engordar vacas. Los hemos conocido calentando nómina y paseándose por los pasillos del Congreso sin norte alguno. No hay propuestas de aliento que merezcan comunicarse. Solo hastío y fatiga.

Estamos a tiempo de una reunión con los alcaldes y el gobernador, los cuestionados gremios amantes de colocar la totuma para sus intereses pero poco diligentes – no todos claro está- para izar el nombre de Risaralda. 

Es bueno canalizar esfuerzos y voluntad política. Es bueno que con solidez el alto gobierno, en otro nuevo mandato que se repite, sepa con certeza la apuesta de una sociedad madura que reclama por sus proyectos prioritarios.

Cuán importante son los representantes nuestros, máxime que los vientos del poder golpean con fuerza la región: el próximo Ministro Simón Gaviria en Infraestructura ( es mejor Planeación nacional) su padre, el señor ex Presidente César Gaviria, recorriendo el paisaje que lo vio nacer, el vicepresidente Vargas con su esposa tan ligada a su patria chica y diligente, la sumatoria del poder de los alcaldes del Área Metropolitana y el gobernador Botero con altos dividendos en el Palacio de Nariño y con entrada sin peajes, hacen que haya presente posible. 

Se necesitan proyectos y no babas. Presupuestos al orden y no rincones fiscales sin visión alguna.

Pero aquí, vale la pena preguntarnos siempre por el futuro a corto tiempo sin entrabar la esperanza del mañana. Para ello es necesario actuar sobre las visiones construidas.

Es verdad: pasemos la hoja del diagnóstico y actuemos. Como lo señala el empresario Ramón Gaviria en su Dosquebradas: soluciones y no promesas. Para ello hay que actuar sobre el desarrollo territorial que se estructura y para lo cual estamos demandando mayor conciencia de concejales y diputados. 

Igual, el desempeño oportuno para que como se dice de manera coloquial “ no seguir viendo pasar plata para los bancos”. 

Hay muchos diamantes en bruto por desarrollar si es que de verdad surge la esperanza y se animan con alta responsabilidad a repasar la construcción social, el armazón de opciones posibles en campos heterogéneos y que reclaman aliento.

Risaralda reclama por igual competitividad, masa crítica y tanques de pensamiento, planificación estratégica y “concurrencia de esfuerzos” si es que de verdad se quiere “prosperidad para todos” como lo repite el estribillo reeleccionista.

La mejor cadena de integración está en sus oficinas de Planeación. En un liderazgo determinante del Gobernador Botero, en repotenciar la venida a menos Área Metropolitana e integrar la academia y al ciudadano.

El diálogo abierto no puede ser con exclusiones o pensando en la próxima elección.

Hay congresistas que no pueden seguir en el ostracismo. Risaralda les exige – a muchos de ellos – gestión y liderazgo. No anonimato ni venganzas políticas.

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