¡Alerta! ¡Insólito! ¡Increíble! No, apreciado lector, no se trata del programa de “Sábados Felices”. Es una triste realidad en nuestro Municipio: la Secretaría de Obras Públicas e Infraestructura no saber elaborar proyectos y es negligente en aportar los anexos requeridos.
Recientemente leí en este mismo medio informativo: “Diego Ramos radicó proyectos en Bogotá por $5 mil millones. Nuevas gestiones fueron adelantadas por el burgomaestre ante el Gobierno Nacional, al radicar proyectos que superan los 5.000 millones de pesos.” Y, entonces, me asaltó el temor de que llegue a ocurrir lo mismo que pasó con otros Proyectos a los que deseo referirme.
El 19 de marzo de 2014 el Alcalde radicó en el Departamento para la Prosperidad Social (DPS), con sede en Bogotá D.C., 18 proyectos para la “Construcción y Adecuación de Centros de Desarrollo Comunitario”, los que fueron elaborados -como corresponde- por la Secretaría de Obras Públicas e Infraestructura.
Resulta que en junio dichos proyectos fueron devueltos por el DPS debido a la carencia de mínimos requisitos documentales, tales como copias de las escrituras, certificaciones de la viabilidad financiera, técnica, económica y social de cada uno de los proyectos, certificados de libertad y tradición, etc. algo tan elemental y fácil de cumplir con sólo consultar la página www.dps.gov.co, banner para Alcaldías y Gobernaciones. Ojalá el problema sea únicamente de anexos documentales y no de cálculos estructurales, cantidad de materiales para las obras, precios, en fin, de asuntos eminentemente técnicos, que deberían revisarse cuidadosa mente para evitar otra devolución.
Pedimos al Santísimo que ilumine a estos ilustres servidores públicos para que hagan las cosas bien y no sigan perjudicando el buen nombre de la Administración Municipal y, especialmente, a las comunidades que ansiosas esperan estos recursos económicos nacionales para solucionar, aunque sea parcialmente, sus problemas. Ya llevamos 4 meses perdidos; ahora ¿cuántos más tendrán que esperar las 18 comunidades potenciales beneficiarias de estos proyectos?
CONDECORACIONES.
Cuando el año pasado el Concejo tuvo la iniciativa de condecorar a la Primera Dama del municipio y ella no aceptó, nos quedó claro su posición de humildad y despego a las lisonjas a las que son propensas muchas personas queriendo lograr realces, las más de las veces, inmerecidos. Esta señora, que había hecho méritos, y bastantes, prefirió seguir su labor social en forma silenciosa pero eficaz. Y su actividad no tiene ningún incentivo económico, es “honoris causa”; la mueve su preclara conciencia social ¡Bella lección!
Pero su esposo, el Alcalde de nuestro municipio, borró con la mano izquierda lo que con la mano derecha ella escribió. Aceptó ser condecorado por la Confederación de Juntas de Acción Comunal como un ejemplar Alcalde Comunal. Y no debió aceptarlo porque, de un lado, el Alcalde tiene un salario de primera categoría, que pagamos los ciudadanos, para que él cumpla cabalmente con sus funciones, entre ellas la de apoyar los procesos comunitarios. De otro lado, ¿realmente merecía tal condecoración cuando la mayoría de los Centros de Desarrollo Comunitarios están en mal estado o amenazando ruinas? ¿Cuándo muchas de las directivas de las JAC se han desintegrado o están en crisis? ¿Cuando ocurren hechos como el enunciado al inicio de esta columna?
Mi abuelo me decía que los honores no se mendigan pero tampoco se rechazan. Ahora sigo creyendo lo primero, pero no comparto lo segundo. A veces hay que rechazar ciertos “honores”, especialmente cuando se evalúa de dónde vienen y si los merecemos. Muchas veces se trata de “lambonería”, o peligrosas adulaciones, o de siniestras trampas, en búsqueda de prebendas non santas en las que son expertos algunos directivos de la citada Confederación. Los servidores públicos pueden aceptar reconocimientos, exaltaciones, condecoraciones, honores, en casos especiales: cuando hayan realizado obras excepcionales o hazañas o proezas; y rechazar cualquiera de ellas, cuando lo que se pretende hacer “brillar” encaje en el normal de desarrollo de sus funciones; o cuando el campo sobre el que se desea destacar su accionar se encuentren tan pobremente atendido. Es cuestión de dignidad.
LOS SEMÁFOROS.
Seguramente el tiempo en recorrer determinadas distancias en nuestras principales vías vehiculares se acortaría sustancialmente si los semáforos estuvieran debidamente sincronizados. Lamentablemente no es así en nuestra Dosquebradas.
Cuando un semáforo pasa a verde al llegar al siguiente recién cambia a rojo, y cuando hay muchos vehículos y el trayendo no es mayor a doscientos metros, se forma el trancón. Por ejemplo, el semáforo del paso peatonal hacia el CAM y el de la esquina de la calle 35.
Ojalá la Secretaría de Tránsito sincronice todos los semáforos a fin de evitar colapsos en el tráfico vehicular y podamos gozar de una verdadera “ola verde”.
¿DÓNDE ESTÁ EL EXMINISTRO ARIAS?
Pregúntele al Senador Álvaro Uribe Vélez. Él es experto en esto de ocultar a sus colaboradores con cuentas pendientes con la justicia y que hoy se encuentran fugitivos. Su ex comisionado de Paz Luis Carlos Restrepo, por falsas desmovilizaciones; la ex directora del desaparecido DAS, María del Pilar Hurtado, por las interceptaciones o “chuzadas, a la que consiguió asilo en Panamá, hoy declarado nulo y a punto de ser extraditada a Colombia.
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