El partido conservador está polarizado. Tiene anarquía de liderazgo.
Tiene dirigentes en caminos diversos. Se sientan a dialogar pero no llegan a acuerdos por más reuniones que hagan. Hoy es más lo que los divide que lo que los une.
El senador Juan Samy Merheg (43.797 votos y 19 en el resultado global de su partido) no ha sido jefe vistoso. Al contrario: en su gran mayoría, los “cacaos” o el notablato en Risaralda, están contra él (no olvidar documento enviado recientemente).
