Guardo profundo respeto y de paso me consideraré siempre un profundo admirador del doctor Luis Carlos Villegas Echeverry.
Lo conozco cuando estaba en contravía, muy joven él, de dictados políticos en la región y se jugaban cartas en la liga mayor de su partido. Leal al Plumón Vélez, así esa lealtad le haya costado caro de manera momentánea y haya sido mal vista por angustiados rivales de la política doméstica. Por la miopía espesa y sectarea que conduce a descuartizar rivales sin mirar los contrapesos. Solo por destruir y hacer cobros de contado. Pero la inteligencia suya se impuso y en vez de graduar enemigos, terminaron por catapultarlo.
