La muerte del mayor Germán Méndez Pabón y el patrullero Edílmer Muñoz Ortiz, a manos de la guerrilla de las FARC en Tumaco - Nariño, es un acto que calificó el gobernador de Risaralda, Carlos Alberto Botero López, de demente y bárbaro.
“Este acto solo debe ser así porque continúan pensado que a través de la armas y de la tortura conseguirán algo en el país. Lo único que lograron, además de destruir los núcleos familiares de las víctimas, fue quitarle la vida a dos seres humanos, quienes tenían un proyecto de vida estructurado y un futuro distinto a el que ellos quieren”, dijo Botero.
